viernes, 2 de marzo de 2018

La feria de Tepalcingo. Año 1760

<<<La feria de Tepalcingo>>>

Año 1760

Texto: Óscar Cortés Palma

En el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología de México se encontraba un manuscrito con el título Pasión Domini Nustri Jesu Xpe Secundu Matheo: Illu Tenpure Dixit Jesus Y Diçipuli Suys Axochiapan de Jonacatepec año de 1732. Este manuscrito era un libreto de los monjes agustinos para evangelizar a la gente desde Amecameca hasta el valle soleado con la escenificación de la pasión de Cristo. En la primera escena de esta obra Jesucristo pide a los apóstoles buscar un asno para entrar a Jerusalén y la última escena trata del entierro de Jesús.



Tecuani, estaba anonadada porque ese caluroso viernes del año de 1760[1]había mucha gente en el tianguis, la población se solía comunicar en lengua náhuatl. Así que utilizando el traductor le preguntó a una pochteca, vendedora de tamales de pescado:
– ¿Qué sucede, por qué hay tanta gente?–.
–Estamos venerando a la imagen de Cristo que está en el santuario de Tepalcingo. Celebramos el tercer viernes de cuaresma con una solemnísima procesión, con tal concurrencia, que suelen padecer de ahogamiento algunas criaturas en la Iglesia. Son copiosas las limosnas que se recogen para las misas y ornato de esta santa imagen–.
En 1760 en el valle cálido se celebraban las ferias de cuaresma. Los pueblos, localizados al sur oriente del valle de las Amilpas, escenificaban la pasión de cristo en lengua náhuatl. Las escenas y el texto de la pasión de Axochiapan y la pasión del domingo de Ramos de Tepalcingo, son parecidas. La de Axochiapan tiene 40 personajes. En cambio, los personajes de la pasión de Tepalcingo son 35[2].
Tecuani fue a ver un fragmento de la obra de teatro de la consagración en la última cena, actuada por la comunidad, traducía los diálogos con la maquinola del futuro que le prestó la maestra Cariño.
PASIÓN DE AXOCHIAPAN
Jesús: Notlazopilhuané, ynin bino za nezyotzin. Zanic tlapachihui yn bino. Ca Yehuatli nomopanpa cruztitech noquihuiz ypampa ye chicahuac yez yn yacuic nemiliztli. Ma ximatican. Xiquixcahuican, nopilhuané.
TRADUCCIÓN
Jesús: Hijos míos muy amados, este vino es mi sangre, está escondida en el vino. La derramaré en la cruz por vosotros para fortalecer vuestra nueva vida. ¡Bebedla! Haced esto a solas, hijos míos.
– Las pasiones de cristo fueron escenificadas hasta el siglo XIX en náhuatl porque la población se comunicaba en este idioma. Poco a poco lo olvidó, en el siglo XIX la población hablaba náhuatl mixto con español: el naguañol, idioma en transición similar al spanglish hablado por los chicanos de Estados Unidos. Siglos más tarde sólo hablaban español. Las ferias de Cuaresma fueron abundantes en la comarca. En ellas, actores improvisados del pueblo, escenificaban la pasión de Cristo en idioma español–.
Ferias de Semana Santa:
Chalma, Miércoles de Ceniza.
Amecameca, I viernes de Cuaresma.
Cuautla, II viernes.
Tepalcingo, III viernes.
Tlayacapan, IV viernes.
Telixtac, IV viernes.
Atlatlahucan, IV viernes.
Totolapan, V viernes.
Axochiapan, V viernes.
Mazatepec, V viernes.
Amecameca, VI viernes.
Huazulco, Martes Santo.

Las más concurridas fiestas de cuaresma fueron las de: Chalma y Tepalcingo.Durante casi una semana Tepalcingo se convertía en el santuario más importante de la región. Venían decenas de miles de personas de lugares cercanos y lejanos. Venían miles de compradores, vendedores y cientos de peregrinos y de carreras de relevos.
– ¿Por qué Tepalcingo en la época calurosa del año, marzo y abril, se transformaba en un santuario? –. Preguntó Tecuani a la maestra Cariño.
–En Tepalcingo se celebraba el tercer viernes de cuaresma, esto por sí mismo no responde la pregunta puesto que hay al menos una decena de poblados en la región suriana en donde celebraban el tercer viernes de Cuaresma. Por ejemplo, Xalpatlahuac, Guerrero. Tal vez en Tepalcingo, desde años antes a la llegada de los españoles, se hallaba el santuario de la mítica montaña pérdida llamada Teocuicani (cantor divino) –.
–Hasta la fecha esa mítica montaña del Teocuicani se encuentra perdida. Pudo o no pudo ser el cerro de Chalcatzingo, o un cerro de Tetela del Volcán o incluso el Peñón de Jantetelco. Aunque estos lugares no reunían los requisitos para ser el mítico santuario sagrado del Teocuicani. Tepalcingo sí, aunque estaba más alejado del volcán Popocatépetl tal vez por ochenta kilómetros–.

– ¿Pudo el santuario perdido del Teocuicani estar en Tepalcingo, donde el gentío continuaba acudiendo? –. Volvió a preguntar Tecuani.
– Si omitimos la mención de fray Diego Durán sobre la cercanía del Teocuicani al volcán Popocatépetl, donde hasta la fecha no se han encontrado piezas arqueológicas que así lo respalden. Tepalcingo fue un santuario igual al miércoles de ceniza de Chalma. Era equivalente, aunque en menor tamaño, al 12 de diciembre en el cerro del Tepeyac de la virgen de Guadalupe. Estos tres lugares: Chalma, el cerro del Tepeyac y Tepalcingo, fueron santuarios religiosos desde antes de que vinieran los españoles–.

– Sabemos que en Chalma y en el cerro del Tepeyac se veneraba a una deidad relacionada con los guerreros águilas y con Tonantzin, pero de Tepalcingo no sabemos cuál era el ídolo venerado–.
– ¿Acaso pudiera ser el mítico cerro del Teocuicani? Ojalá algún día lo sepamos–. Exclamó Tecuani.
 La primera parroquia construida en Tepalcingo fue la iglesia de la santa Cruz dirigida por frailes agustinos, quienes labraron el sello de su escudo. Construyeron otros templos y se nombró al pueblo como san Martín Tepalcingo. El templo de san Martín fue la parroquia principal hasta el siglo XVIII, cuando se construyó el santuario de Jesús Nazareno, de mayores dimensiones que desde entonces resguardó al señor de las tres caídas–.

Extracto del libro TECUANI VIAJE EN EL TIEMPO de Óscar Cortés Palma.


Fotos: Zona Centro noticias







[1] Relación de Cuernavaca (1741), Boletín Oficial y Revista Eclesiástica del Obispado de Cuernavaca, año x, numero. 23 v 24. I909.
[2] Horcasitas, Fernando, Teatro Náhuatl


Libro de tecuanes jaguares