criminales. Si las bandas de criminales entraban al pueblo, los centinelas daban la voz de alarma, repicaban las campanas y al grito de ¡mopachocan! se defendían.
El hacendado historiador
El azúcar era un negocio redituable, el acaudalado hacendado Joaquín García Izcalbaceta tenía plantíos de caña, ganado, potreros y ranchos.
Controlaba toda la comarca. Aun así, no era tan malo, apoyó la construcción de la parroquia de Quebrantadero en el año de1885, prestaba toros para las fiestas y era diferente a los demás hacendados. Era historiador y uno gran sabio del siglo XIX mexicano.
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