miércoles, 15 de marzo de 2017

MARZO.
Mes de la insurrección zapatista
Por Óscar Cortés Palma

Con el miércoles de ceniza arrancaba el mes de marzo del año de 1911. Dos días después, arrancaba el primer viernes de Cuaresma en Jiutepec, Morelos,.
Después el segundo Viernes de Cuaresma se celebró en Cuautla, e 10 de marzo de 1911, allí un grupo de personas se reunieron recatadamente para planear una insurrección armada confundiéndose entre la abarrotada multitud,

Al día siguiente, el sábado, se volvieron a reunir en Villa de Ayala;  desarmaron a la policía de la localidad, y citaron a una reunión en la plaza del pueblo, allí uno de los oradores leyó el Plan de San Luis y convocó a levantarse en armas, desconociendo al dictador Porfirio Díaz.

Más o menos sesenta personas de los presentes decidieron unirse a los insurrectos y partieron hacia un poblado cercano llamado San Rafael de Zaragoza, en donde los estaba esperando Catarino Perdomo y más adeptos.

De allí los insurrectos animados por el profesor Pablo Torres Burgos se internaron en la sierra de Huautla, en donde esperaron que llegaran más refuerzos a su campamento resguardado en la serranía.

Las tierras surianas sufrían un terremoto de insurrecciones armadas, había revueltas de campesinos insurrectos en Tepoztlan con Lucio Moreno, Gabriel Tepepa en Tlaquiltenango,  Ambrosio Figueroa en Huitzuco; y Alejandro Casales se había insurreccionado en Tilapa.

Después de una semana de estar escondidos en la serranía de Huautla, desde donde vieron pasar la feria de Tepalcingo del segundo viernes de Cuaresma. El grupo de insurrectos de Pablo Torres Burgos y Emiliano Zapata, que ya se había robustecido con cerca de ciento cincuenta personas bajaron de los cerros. Y se dirigieron a San Pablo Hidalgo, poblado cercano a Tlaltizapan.


Allí en la casa de un ranchero llamado José Rodríguez, se reunieron el día lunes 20 de marzo de 1911 y acordaron que Gabriel Tepepa y Pablo Torre Burgos entrarían a la ciudad de Jojutla. Rafael Merino a la región de Jonacatepec y Emiliano Zapata a la región a Jolalpan, era parte del plan, mientras estos dos últimos distraían a las fuerzas federales y reclutaban más guerrilleros; Pablo Torres Burgos y Gabriel Tepepa arremetieron la ciudad de Jojutla, antes pasaron por Tlaquiltenango, poblado distante a solo tres kilómetros, allí no hubo resistencia, era el día 23 de marzo de 1911.


Esto tomó de improvisto al gobernador de Morelos, Pablo Escandón, que había arribado un día antes a la ciudad de Jojutla para resistir con un grupo de rurales, pero temió ser emboscado, y se apresuró a buscar resguardo en Cuernavaca.

Es entonces cuando los revolucionarios arremeten la Ciudad de Jojutla. Todavía estaba oscuro, era la madrugada del viernes 24 de marzo de 1911. Al haber huido el gobernador Pablo Escandón con el ejército, la defensa de la ciudad de Jojutla se derrumbó fácilmente. Pero, los revolucionarios no se quedaron muchas horas puesto que sintieron siempre la amenaza de la llegada del ejército federal y  decidieron huir.

En el ataque a Jojutla algunos guerrilleros de Gabriel Tepepa robaron las tiendas y causaron perjuicios, o al menos así le pareció al general en jefe Pablo Torres Burgos. Quien después de tener una agria discusión con la gente de Gabriel Tepepa renunció al mando del movimiento revolucionario.

Ese mismo día, el 24 de marzo de 1911, Pablo Torres Burgos era capturado y fusilado por los federales, en Rancho viejo, poblado cercano a la zona.

Para esa fecha, los insurrectos restantes se habían internado en los poblados serranos de: Huachinantla, Mitepec, Jolalpan, Tlaucingo, Teotlalco hasta llegar a Axochiapan, Morelos.

Al arribar a cada pueblo, su comportamiento era el mismo, recolectaron armas, caballos, partidarios de la causa, en estas tierras tan alejados, tan poco pobladas, no hubo combates porque no había destacamentos militares en la zona, solo había campesinos, que poco se diferenciaban de los insurrectos.

Los insurrectos solicitaron préstamos para la causa a las personas ricas de la zona, también alteraron los Archivos y modificaron los documentos que les parecían deshonrosos, también destruyeron los telégrafos, para que nadie comunicará sus movimientos.
El 24 de marzo de 1911, cuando arribaron los rebeldes  a Jolalpan repicaron las campanas de la parroquia, tronaron cohetones, los recibieron con música de viento y aclamaron vivas a la revolución secundando a los rebeldes, por eso, los  insurrectos establecieron su campamento allí, era buena tierra rodeada de cerros que les brindaba protección.

Y allí eligieron a Emiliano Zapata como general, la mañana del 25 de marzo de 1911, firmaron el Acta, catorce coroneles revolucionarios: Rafael Merino, Próculo Capistrán, Margarito Martínez, Catarino Perdomo, Jesús Morales, Francisco Mendoza, Gabriel Tepepa, Catalino Vergara, Juan Sánchez, Amador Acevedo, Emigdio Marmolejo, Jesús Jáuregui, y Maurilio Mejía.

Emiliano Zapata ya era el Jefe, y tenía como doscientos guerrilleros a su mando, ya que en Jolalpan se había unido Franco Pliego con más adeptos, en Huachinantla se había unido Amador Acevedo con dos decenas de partidarios, en Tlaucingo se unió Miguel Cortés con más reclutas.

En cada pueblo de la región se les unían partidarios,  arribaron al anochecer a Axochiapan, el 25 de marzo de 1911.

En Axochiapan estaba, Octavio Paz Solórzano, padre de Octavio Paz, el poeta, y presenció que Zapata platicó con el Presidente Municipal y después con el párroco del pueblo llamado Prisciliano Espíritu, quien era un párroco  revolucionario que en esa ocasión regaló un caballo a Zapata y después apoyó abiertamente la revolución.

Al día siguiente, los zapatistas se retiraron, pero no se fueron todos, se quedó  Alejandro Casales, quien provenía de Chietla y Tilapa, allí se había levantado en armas junto con su hermano Isidro, y estaban siendo perseguidos  por los rurales acusados de fusilar al secretario y Presidente Municipal de Tilapa, Puebla.

Así que, cuando los federales recuperaron Axochiapan, ya venían buscando a  Alejandro Casales, a quien ahorcaron en un árbol de Mesquite y después lo quemaron. Como lo narra un corrido:

CORRIDO DE ALEJANDRO CASALES
(Fragmento)
Autor: José Muñoz Cota.

Nos mataron a Casales
-valiente como el mejor-,
hace tiempo que Casales
en armas se levantó.

Vinieron los federales.
A pesar de su valor,
como eran muchos, Casales,
no pudo más y perdió.
(…)
 Ya mataron a Casales.
¡Viva la Revolución!
Por Axochiapan se acerca
Zapata, el libertador.

Este ataque a Alejandro Casales fue contrarrestado por los zapatistas el 29 de marzo de 1911 en la Estación del Ferrocarril de Axochiapan.

Hasta ese momento Emiliano Zapata solo había participado en un combate como subalterno en Jojutla, así que es probable que este haya sido su primer combate como general. Allí se enfrentaron a los soldados de 18o. Regimiento del coronel Javier Rojas, que desde Jojutla los venía persiguiendo y ante la superioridad numérica de los zapatistas, los soldados federales fueron barridos, lo más probable es que se hayan retirado en el  ferrocarril.

En su retirada dejaron algunas armas y municiones que fueron tomadas por los revolucionarios.
Ese mismo día, Gabriel Tepepa atacaba la Hacienda de Chinameca, y se apropió de armamento y caballos, con esto terminaba el mes de MARZO DE 1911. Mes del levantamiento en armas de Emiliano Zapata.


© Óscar Cortés Palma
Libro de los tecuanes

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