lunes, 22 de noviembre de 2021

1 de 20. Libro nuevo de tecuanes

 ⭐💡LIBRO NUEVO DE TECUANES, PARTE 1 DE 20💡⭐





INTRODUCCIÓN


Todas las danzas del jaguar (tecuani) contra viejos (huehuestiques) de las fiestas religiosas del Centro-Sur de México se parecen, aunque en cada población se enmascaran a su manera de acuerdo a sus posibilidades. Los disfrazados de fieras son correteados por viejitos cazadores graciosos para dar divertir a los asistentes al festejo de religiosidad popular. 


Aunque, los disfrazados de tecuani (fiero jaguar) y huehuestiques (viejitos graciosos) nos recuerdan unas fiestas de disfraces de México - Tenochtitlán , no son las mismas. Si bien en la época de los mexicas hubo fiestas y rituales con máscaras de jaguares y viejitos cómicos con personajes burlescos para regocijar al espectador. Las mascaradas actuales son distintas, aunque pertenecen a la misma categoría de obras de teatro cómico y danza de las fiestas religiosas, porque siempre les ha gustado a los pobladores de estas tierras esa «mágica combinación».

Los pueblos originarios se disfrazaron, antes de la llegada de los españoles, de jaguares, y de viejos concorvados  cómicos para las danzas comedias.


No obstante, es muy difícil que la gama de mascaradas de lobos y viejitos actuales: «tecuanes, tlacololeros, tlaminques, lobos, tigres y tejorones de las  festividades de religiosidad popular» sean más antiguas al año de 1820, fecha que aborda el inicio de esta investigación. Porque no se cuentan con fuentes escritas que sugieran que las actuales fiestas de disfraces de la fiera y viejos graciosos sean iguales a las fiestas de México – Tenochtitlán, o por lo menos haya una pista que los remonte las danzas de los «lobos y los viejitos» al siglo XVII. exagerando, la fecha más antigua puede ser es a finales del siglo XVIII, después de la década de 1790, en este libro se presentan los argumentos para afirmar esto.  En esta investigación se valió, además de archivos antiguos, de lo que se vio y de lo que nos contaron los portadores de esta danza sainete popular de ciento sesenta pueblos  nahuas, mixtecos, amuzgos y mestizos  . 


El autor de esta investigación vivió rodeado de la divertida danza-comedia de los enmascarados de lobos y viejitos en la feria del pueblo, durante años se desconocía lo mínimo, el significado de la palabra: «Tecuanes» (jaguar, fiera) ¿Cómo era posible que se llevara generaciones bailando y actuando la danza-parodia de los tecuanes y no se supiera con certeza el significado de su nombre? También se desconocía el por qué los viejos risueños perseguían al jaguar (tecuani). Este desconocimiento fue notado incluso por los extranjeros hace cien años. William Spratling, en su obra «Little Mexico» publicada en 1932 comentó un poco de los tecuanes de Tepalcingo y sus diálogos en náhuatl . 


Estoy convencido que pocos, aun los participantes en ella [en la danza sainete de los tecuanes], tienen una clara idea de su significado o de la historia que relata. En ella hay una extraña mezcolanza del México conocido y desconocido: más de la mitad del diálogo se recita en náhuatl. Se representa en pueblos como éste, en el que el náhuatl ha sido abandonado como lengua general.

William Spratling , en 1932, vio los tecuanes y dijo:


[En la danza de los tecuanes, los cazadores] of the tiger are very old, whereas the dance they principally celebrate in the little town of san Juan de las Naranhas near her is nothing more or less the narration of the fall of a certain wicked bandit who had ravaged the region and was finally slain. […]. There is also the part of an old woman. […] who wears side curls, long skirts, and carries a rag doll on a stick. She, of course, is by way of comic relief. The dance itself is very serious. The old lady´s business is to be frightened by the tiger, who, leaping and bounding, chases and beats her with his tail. The music is of a single reed flute and a small […] [un personaje es el] Viejo el huehuestique!” — a strange mixture of Aztec and bad Spanish: with that the dance begins. The speeches from here on are equally full of Aztec phraseology - a curious succession of exhortations, challenges, and enigmatically repeated verse, which is difficult or even imposible in translation. When the Juan Titilchi or Viejo Changuasle is wounded by the tiger, there is a ceremony which consists of feeling, and measuring, and finally curing him, at the end of which all say, Mayeso, ce bolsa , ce ome , yei , nahui, maccuali, chicuahi... ce Mayeso otro real mas para que aliviarosque[…]  finale to various dance evolutions. The whole takes about two hours, […] is about as much violence as the dancers can sustain. The tiger gets shot and the horde of zopilotes and dogs fall upon the carcass. […]  is named for the tehuan [tecuan] -tiger-.


[Traducción: [En la danza de los tecuanes, los cazadores] del tigre son muy viejos, mientras que el baile que principalmente celebran en el pueblito de san Juan de las Naranjas cercano a ella no es ni más ni menos la narración de la caída de cierto bandido malvado que había asolado la región y finalmente fue asesinado. […] También está el papel de una anciana, […] que usa rizos laterales, faldas largas y lleva una muñeca de trapo en un palo. Ella, por supuesto, lo hace a modo de alivio cómico. El baile en sí es muy serio. El asunto de la anciana es asustarse por el tigre, que, saltando y brincando, la persigue y golpea con la cola. La música es de una sola flauta de lengüeta y una pequeña tambora. [un personaje es el]” ¡Viejo el huehuestique” —una extraña mezcla de azteca y mal español: con eso comienza el baile! Los discursos de aquí en adelante están igualmente llenos de fraseología azteca: una curiosa sucesión de exhortaciones, desafíos y versos repetidos enigmáticamente, que son difíciles o incluso imposibles de traducir. Cuando el Juan Titilchi o Viejo Changuasle es herido por el tigre, hay una ceremonia que consiste en palparlo, medirlo y finalmente curarlo, al final de lo cual todos dicen Mayeso, ce bolsa, ce ome, yei, nahui, maccuali, chicuahi ... ce Mayeso otro real más para que aliviarosque […] Al final de varias evoluciones de la danza. En total dura unas dos horas, […]  como los bailarines pueden soportar. El tigre recibe un disparo y la horda de zopilotes y perros cae sobre el cadáver… […] lleva el nombre del tehuan [tecuan] -tigre-.


Los tecuanes son una divertida danza sainete ligada a la devoción religiosa. Los disfrazados hacen toda clase de piruetas y bromas para divertir al público en los días de fiesta, en los atrios de las parroquias, danzan y escenifica la lúdica persecución de un enmascarado de jaguar por cazadores viejos risueños. El autor de esta investigación escribió dos libros de divulgación cultural, uno en el 2015 y otro en el 2018. E inició una gira de presentaciones en pueblos con danzas cómicas del jaguar (tecuane) contra los cazadores vejestorios huezcalistles (viejos risueños). La gente la tierra suriana dijeron que las danzas cómicas están unidas a la fiesta de religiosidad popular del santo Patrono, pocos sabían el significado de las palabras nahuas y su historia, en la fiesta patronal se divertían correteándose disfrazados de tecuán (fiera) contra huehuestiques huezquilistles (viejos risueños) para agradecerle al santo Patrono del pueblo.


El santo Patrono es la bandera de los parroquianos, el punto de comunión, el corazón del pueblo. Disfrazarse de un feroz jaguar (tecuani) perseguido por viejos chistosos (huehuenches) es parte fundamental del festín de las fiestas religiosas del pueblo. Pocos repararon en buscar el significado de la tradición o sus traducciones del idioma náhuatl, inclusive la gente pensaba que los disfraces de jaguares contra viejos (huehuestiques) eran exclusividad de su comunidad. Fue necesario mirar más allá de las fronteras de las parroquias para llenar el vacío informativo.


La investigación es de importancia nacional porque, a excepción del trabajo de Fernando Horcasitas , no hay otro estudio regional de las mascaradas del jaguar contra los viejitos cómicos en las fiestas parroquiales de los pueblos nahuas, mixtecos, amuzgos, mestizos de los estados de Morelos, Guerrero, Puebla, Estado de México y una parte de Oaxaca y Michoacán. Hay algunas investigaciones de rituales peleas de disfrazados de jaguares de los pobladores de Zitlala y Acatlán para pedir lluvias, las cuales se mencionan de rápido, este libro se enfocó en las «danzas cómicas de jaguares contra viejitos».  Teatro cómico que también se escenifica en las fiestas de Zitlala y Acatlán donde están las peleas de tigres del Atzazilistli (petición de lluvias). 

Si el lector quisiera conocer más de las peleas de tecuanes de Zitlala y Acatlán Gro., puede consultar otras investigaciones, o inclusive leer los anteriores textos sobre el tema del redactor de estas líneas: «Danza de los tecuanes» pp. 100-102 y «Tecuanes, tlacololeros, lobitos y tlaminques», pp. 64-67.

De acuerdo documentos antiguos se sabe que, por el año 1760, los hacendados y los pueblos originarios, ya estaban riñendo con fuerza por las tierras en el Sureste del actual estado de Morelos , a partir de esta fecha comienza a aparecer todos los elementos que demuestran que estas «danzas del jaguar» de México no son de la época del Anáhuac ni de la Nueva España, son de la época del México independiente. Con esto no queremos decir que a los indígenas prehispánicos y coloniales no les gustó la comedia cómica. Sólo se afirma que las danzas y teatros cómicos estudiados aparecieron hace 200 años. En ese entonces a miles de personas no les tocó tierras para sembrar, justicia, oportunidades para progresar, no obstante, siguieron luchando. Cada año en sus fiestas religiosas se rieron de la vida cotidiana, se divirtieron, mirando, danzando y escenificando teatro cómico costumbrista a la imagen del santo Patrono de su terruño. Reafirmaron su unidad identitaria en un ciclo ritual festivo realizado cada año para reafirmar su identidad y  unidad comunitaria.


En esos años hubo cómicos callejeros que imitaban a la gente que hablaba un náhuatl españolizado, o «nahuañol», un idioma jocoso para hacer reír al espectador. La gente se divirtió con los cómicos callejeros en las fiestas patronales porque a lo largo del año no hubo más diversiones (porque no había televisión ni radio, menos internet). La gente fue analfabeta, no sabía leer ni escribir, ni hablar bien el idioma español, Las «danzas sainetes costumbristas» imitaron el estilo de vida, el sistema económico latifundista, en donde un rico terrateniente ganadero sufría porque había jaguares persiguiendo su ganado.


En esos años, los pobladores inspirados en sus vivencias, inventaron una obra de teatro cómico estilo costumbrista, de moda en la época, en donde un hacendado ganadero, similar a su patrón rico del pueblo, tenía un conflicto con un jaguar que se estaba comiendo su ganado. Bajo el cobijo de la parroquia, la gente se divirtió, agradeció a la imagen del santo patrono del pueblo por los favores recibidos, le pidieron más. La fiesta patronal es una conjunción de fe y alegría. ¡Que mejor forma de expresar su alegría que con teatro cómico y danzas combinadas!

También idearon otra danza sainete en donde un ranchero ganadero, parecido a su patrón, en ese entonces, los más ricos fueron los ganaderos y terratenientes, mandó a sus empleados a torear un toro . E idearon otra danza sainete en dónde andaban persiguiendo un tejón, con la participación de un payaso, otra en dónde andaban persiguiendo a un venado. En fin, todas estas danzas sainetes tradicionales son divertidas y dan alegría a la fiesta patronal. Nomás que como lo escenificaban los pobres indígenas, a los intelectuales de la élite no les importó las diversiones teatrales de los pobres, por eso hasta hoy algunos creen ver rituales antiguos prehispánicos en las danzas sainetes cómicos con que se divertía la gente en las fiestas patronales en el siglo XIX

Los nahuatlatos idearon muchas danzas sainetes más, muchas fueron aceptadas por los grupos de religiosidad popular, algunas fueron integradas de inmediato a sus fiestas patronales, se fusionaron con ellas, al grado que hoy no se pueden separar: los cómicos tecuanes y la fiesta al santo patrono son uno solo, devoción y diversión. Los pobladores siempre han sido demasiado religiosos a lo largo de la historia. Una de estás obras teatrales cómicas fue documentada por Daniel Garrison, (1837-1899) en su libro titulado «The Güegüence: a comedy ballet in the Nahuatl-Spanish dialect of Nicaragua», publicado en 1883, Nahuatl-Spanish, Publisher Philadelphia: D. G. Brinton; Collection cornell; americana, Language English, pp.174. En su libro, publicado hace 138 años, se describe una obra cómica celebrada en nicaragua en idioma náhuatl mezclado con español aun cuando la región se comunicaba en idioma mangue, por lo que es obvio que la danza sainete provino de una región cercana con náhuatl españolizado, incluso en una estrofa los diálogos de la obra de los güegüenches de nicaragua del año 1874 nos recuerdan a los tecuantlaminques de 1973 y a los tecuanes variante Coatetelco y Tetelpa, tanto de 1910, como del año 2021:


Fragmento del diálogo de la danza sainete de los tecuantlaminques de las cercanías de Chilapa, Guerrero, México :

Rico: Tota Señor Pablo Huehuentzin ahmo xtlasokamati hueyi tlen ika timitsnotsa. Nikan niconotza Dios ihuan después ika tehuatzin ¿titechchihuilis ce favor? ¿Tehua achi huel titlatlamicha; titechmichilis un tlakuani pampa nikan kitlamitika tohuaxkan? [Tota señor Pablo Huehuentzin, no agradezca mucho que nosotros lo llamemos. Aquí llamo a Dios y después a usted. ¿Nos hará un favor? Eres un gran cazador ¿le dispararás a un tlakuani, porque aquí caza nuestro ganado?]

Pablo Huehuentzin: Xoc nihueli nitlamimi pampa nihue-huetzin. Xok huel niao Ahh, san nihuehuetzin, xok nixikua ojtli. Vaya, tla tichiuaske una luchita, tla tikonana, tikitaske maske nihuehuetsin. A ver, pero xnechnotschilika Juan Porluceno, ya cana nocompañero nitlatlamichane, para ihuan tiaske a ver si tla tikasiske timichaske un tlakuani. [No puedo cazar porque soy viejo. No puedo ir. Ahh, soy viejo, no aguanto el camino. Vaya si haremos una luchita, veremos si iré, aunque nihuehuetzin [soy viejo]. A ver, pero vayan a llamar a Juan Porluceno, ya con él como compañero yo cazo, porque iremos a ver si agarramos y disparamos a un tlakuani].


Fragmento del diálogo del sainete de los güegüenses o macho ratón de Nicaragua :

Güegüense: ¿Me hablas, don Forcico? 

Don Forcico: No, tatita, serán   los   oídos   que   le   chillan.

Güegüense: ¿Me hablas, don   Ambrosio? 

Don Ambrosio: ¿Quién te ha de hablar, güegüense embustero?


Fragmento del diálogo de los tecuanes de Tetelpa del año 2021 :


Mayeso: ¡Salvadorchi!

Salvadorchi: ¿Lin kineki Mayeso? [¿Qué quieres Mayeso?]

Mayeso: Ya kah mo mandado, tehuatl tikitoa manso, pero tlin manso yei diatiro tlajtoua [Ya está tu mandado, tú dices manso, pero qué manso yei en serio hablas].

Salvadorchi: Pero tlin tlajtoua si no tehua tivil tecobarde, temujerado, xia para mu lugar [Pero qué habla si no tu vil, cobarde, mujerado, vete para tu lugar]. Tehuan al cuidado de viejos huehuestiques o huehuenchis [Nosotros al cuidado de los viejos ueuetke, huehuentzin].


Los indígenas, y gente pobre en general, en sus fiestas patronales se divirtieron con escenificaciones burlescas con disfraces de los lobos, tejorones, tlaminques, tlacololeros, tecuanes y güegüenches. Construyeron una fuerte unidad comunitaria, cohesión social, un propio lenguaje y sistema de códigos sociales que los definió como pueblo. Los comediantes con su ingenio y creatividad, divertía a los pobladores pobres remedando algunos sucesos de su estilo de vida cotidiana. Se burlaron de sus costumbres, de sus vivencias, de sus problemas, de sus gobernantes, de la gente popular. Los pobres indígenas nunca han sido melancólicos y absortos, disfrutaron mucho de comedias y gustaron mucho de la risa. Muchas de estas danzas sainetes desaparecieron, como mencionó Daniel Garrison en 1883 :


Many of these were religious or historical plays, arranged by the clergy […] But some were of a secular character, and appear to refer to historical events. One was The Ollita or Canahuate. It was acted in the Mangue tongue at Masaya as late as 1822, but the text is, unfortunately, lost. The Ollita is the name of the whistling jar, on which, and on the drum, a lugubrious musical accompaniment was played. The name Canahuate is said to have been that of a dialect of the Mangue. The plot turned on a proposed marriage between an old man, richly dressed in Spanish garb, and a native princess. The chorus and assistants carried bows, arrows and quivers.

[Traducción: Muchas de ellas eran obras de teatro religiosas o históricas, arregladas por el clero [….] Pero algunos eran de carácter secular y parecen referirse a hechos históricos. Uno era El Ollita o Canahuate. Se actuó en lengua mangue en Masaya hasta 1822, pero el texto, lamentablemente, se perdió. La Ollita es el nombre del cántaro silbante, sobre el que, y sobre el tambor, se tocaba un lúgubre acompañamiento musical. Se dice que el nombre Canahuate era el de un dialecto del mangue. La trama giraba en torno a una propuesta de matrimonio entre un anciano, ricamente vestido con atuendos españoles, y una princesa nativa. El coro y los asistentes portaban arcos, flechas y carcaj.

Como mencionó Daniel Garrison Brinton, algunas de las obras de teatro populares desaparecieron. Otras se conservaron ancladas a la fiesta religiosa del pueblo. Sobrevivieron a pesar de que con el paso del tiempo desaparecieron los terratenientes ganaderos y la estructura de dominación latifundista. Sobrevivieron para contarnos una historia, cómo vivieron nuestros antepasados. «Porque la vida es una perpetua lucha entre tradición y modernidad». La «tradición» sobrevivirá mientras cumpla una función valiosa para la comunidad. Las festivas danzas cómicas de negritos, cañeros, etcétera, y por su puesto la danza teatro cómica de la fiera contra viejitos graciosos continuaron ligadas a las fiestas de religiosidad popular al santo Patrono cumplen la función de otorgarle identidad a los pueblos, su derecho a su existencia, las danzas cómicas religiosas nos recuerdan la «fundación del pueblo y su derecho a vivir en paz con su estandarte del santo Patrono». Los pueblos siempre han tenido una fuerte religiosidad popular a la que agregan obras artísticas bonitas para aderezar la fiesta del pueblo. Estás «danzas tradicionales» hacen visible la lucha entre «modernidad y tradición», unas veces conviven y en otras ocasiones se excluyen.


En este libro se citan las investigaciones de historiadores y cronistas de pueblos de la región estudiada. Se realizaron entrevistas, charlas, recorridos, encuentros, se asistió a las fiestas con religiosidad popular y se consultó videos de las fiestas patronales en YouTube en dónde no se pudo estar en forma presencial. Además, se disfrazó de jaguar (tecuani) o de viejo cómico en distintas ocasiones.


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